Dos estudios publicados hoy suponen un paso clave hacia un futuro en el que los pulmones para trasplantes e investigación cientÃfica se fabricarán en un laboratorio. Se trata de métodos aún experimentales y que tardarán décadas en hacerse realidad, pero si demuestran ser viables, podrán acabar con la enorme escasez de pulmones para trasplantes que hay en todo el mundo. También aportarÃan una nueva generación de órganos artificiales con los que probar la toxicidad de cualquier tipo de compuestos quÃmicos, incluidos los nanomateriales que ya están llegando al mercado, y sin necesidad de usar animales de laboratorio.
El primer trabajo, publicado hoy en Science, ha logrado reconstruir un pulmón de rata que habÃa sido previamente vaciado. La técnica, que ya se ha usado para reconstruir corazones, hÃgados y otros órganos, consiste en tomar un pulmón de rata adulta y usar detergentes especiales hasta retirar de él todas las células que lo componen. El resultado es un andamio de tejido conectivo blanquecino que tiene forma de pulmón, pero que ya no lo es, pues está vacÃo de venas, alveolos, ADN y cualquier otro rastro de la rata que donó el órgano.
Después se introduce ese esqueleto en un tanque que imita un útero y se le baña con células de ratas recién nacidas. También se le inyecta aire para que vaya recobrando la elasticidad caracterÃstica que hace posible la respiración. En ocho dÃas se retira el órgano del tanque y se trasplanta.
“Los pulmones todavÃa no son perfectos, pero hemos demostrado que funcionan”, explica a Público Thomas Petersen, investigador de la Universidad de Yale (EEUU) y coautor del estudio. Tras el tratamiento, los pulmones recuperan los componentes que permiten la respiración. Una vez inyectadas, las células epiteliales reconstruyen los alveolos, sacos microscópicos en los que el oxÃgeno atraviesa el tejido y entra en el flujo sanguÃneo. Otro tipo de células, las endoteliales, reconstruyen los vasos sanguÃneos que envÃan el oxÃgeno al resto del cuerpo. Trasplantados en ratas receptoras, los órganos funcionaron correctamente durante dos horas. “En esta ocasión sólo querÃamos probar que es posible usar esta técnica para reproducir el intercambio de gases que hace posible la respiración”, explica Petersen, cuyo equipo ya prepara otros experimentos de mayor duración.
“Como sólo usamos la estructura y no el órgano en sÃ, creemos que también podrÃan usarse pulmones de cerdo o de chimpancé para futuros trasplantes en humanos”, aventura Petersen.“Llegar a aplicar esto en una clÃnica podrÃa llevar 20 años”, advierte.
“Esta técnica puede convertirse en una solución definitiva, porque permite hacer órganos a la carta para cada receptor”, explica Rafael Matesanz, coordinador de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Usar los andamiajes de órganos donados permite rellenarlos con células del propio paciente, evitando, en teorÃa, el rechazo. En España, además, permitirÃa aprovechar el 80% de los pulmones que se donan y que no pueden trasplantarse, pues su estado no es óptimo. La ONT ya colabora en un proyecto similar que usa corazones donados para fabricar otros nuevos a partir de sus andamiajes.
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