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Primer golpe al crimen organizado…por Aída María Holguín

-FRASEARIO-
Sin duda alguna, la captura de Julio César Escárcega Murillo, alias “El Tigre”, es un fuerte golpe al crimen organizado en Chihuahua, el primer golpe real en muchos años.
De acuerdo con la información proporcionada por el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, el grupo delictivo encabezado por “El Tigre” es el responsable de haber ocasionado gran parte de la violencia en la zona occidente de la entidad. Como ya es bien sabido, esta violencia se debe a la disputa de la plaza presuntamente controlada por Carlos Arturo Quintana, alias “El 80”.
Como consecuencia de la detención de Escárcega y otros cinco miembros de su grupo, las autoridades esperan que los niveles de violencia en la zona occidente vayan a la baja; sin embargo, es imprescindible que no se confíen y que consideren que solo se trata de un golpe al crimen organizado, y no de toda una “pelea” ganada. Sobre todo, si se toma en cuenta que hace unos meses este mismo grupo era dirigido por César Raúl Gamboa Sosa, alias “El Cabo”, cuyo lugar (como líder) fue rápidamente ocupado por Escárcega.
En ese sentido, entonces resulta necesario que las autoridades reflexionen seriamente en torno al modus operandi de los cárteles y sus respectivas células, particularmente en el hecho de que la captura o “caída” de los líderes de los grupos del crimen organizado nunca ha sido garantía de que éstos dejarán de operar o de que no aparecerá un nuevo grupo, como en su momento (no hace mucho tiempo) sucedió con el “Nuevo Cartel del Tigre”.
Como ya se dijo, es indudable (y por lo tanto innegable) que la captura “El Tigre” y cinco de sus cómplices es uno de los golpes más importantes en contra de la delincuencia organizada en Chihuahua; no obstante, también es innegable que se trata solo de un golpe de los muchos que se requieren para inhibir significativamente no solo índices de violencia generada por las pugnas por los territorios, sino también para impedir contundentemente el resto de las actividades características del narcotráfico (cultivo, fabricación, distribución y venta).
Queda claro que cada lucha tiene (dependiendo de diversos factores) su propio grado de dificultad y que, en el caso del combate al crimen organizado y al narcotráfico en México, los históricos fracasos han sido rotundos porque la complicidad de no pocos gobiernos con los grupos criminales, creció exponencialmente durante las últimas décadas. Por obvias razones, el caso particular de Chihuahua no había sido diferente, hasta ahora.
En ese contexto, es que resulta justo y necesario reconocer la digna actuación de las autoridades de Chihuahua en este primer golpe al crimen organizado. Reconocimiento merecido porque, más allá del hecho de que asestar el primer golpe es de carácter crucial en cualquier pelea, este primer golpe (materializado a través de un impecable operativo de inteligencia policial) fue el resultado de una decisión firme (cosa que en muchos años no se había visto en Chihuahua), con estricto apego a la ley y, lo más importante de todo, sin complicidades ni negociaciones ilegales. No obstante, es necesario hacer hincapié en que no se debe, bajo ninguna circunstancia, bajar la guardia. Está prohibido pues, que las autoridades se duerman sobre los laureles que les ha otorgado este primer golpe.
Esta ocasión concluyo con lo dicho alguna vez por el poeta, legislador y estadista ateniense, Solón: “El tiempo hace surgir nuevos escollos, cuya existencia nunca creímos posible; no hay que considerar segura la victoria hasta que el combate no haya tocado a su fin”.
Aída María Holguín Baeza
Correo electrónico: laecita@gmail.com

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