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Juan José Berjes Castellanos

JUAN JOSE BERJES CASTELLANOS

Tomado del libro Semblanzas y Viñetas

de la profesora Elba Hinojosa Berrueto

Dice José Ingenieros que la desigualdad es fuerza y esencia de toda selección, no hay dos lirios iguales, ni dos auroras idénticas, ni dos personalidades gemelas,  todo en la vida es incesantemente desigual, por eso hay evolución  y perfeccionamiento, y en esa maravillosa particularidad de la existencia humana, reside su auténtico valor.

En ciertas etapas de la vida de un pueblo, algunos hombres excepcionales se anticipan  a la visión de los demás, conciben un ideal o un aspiración y  lo viven intensamente hasta concretarlo en algo real y tangible, dejando la huella de su paso en todo lo que emprenden, su estilo perdura porque es genuino, porque es natural y espontaneo, porque brota del centro mismo de su ser.

Y contagia y estimula y orienta acciones que dispersas no llegarían a realizarse.

Juan José Berjes Castellano fue un hombre especial, que sirvió en el momento irrepetible en que la sociedad necesitó de su talento, de su prudencia y de su visión.

Fue como una buena semilla que cayera en tierra fértil en víspera de la lluvia fecundante, ese fue su destino, coincidir en el tiempo y en el espacio social que reclamaba sus especiales facultades.

Esencialmente hombre de empresa, logró el difícil equilibrio entre la rígida frialdad del mundo financiero y el cálido humanismo de la vida social.

Estaba allí en toda obra que significara progreso y era pilar de toda acción que incidiera en el beneficio de una comunidad que le supo respetar.

Sin exaltaciones egoístas, sin retrasos ni vacilaciones, fue pivote alrededor del cual giraron las actividades empresariales y productivas durante más de 30 años en Delicias.

Prudente, discreto, sencillo y afable tenía el raro don de saber valorar los méritos ajenos sin mezquinos intereses ni exageradas expectativas, fue idealista porque ambicionó para Delicias mucho más de lo que pudo lograr, pero realista en cuanto a comprender las ineludibles  limitaciones humanas. En esa armónica concepción dl hombre logró orientar acciones en el rumbo preciso y al ritmo exacto.

Uno sabía que podía contar con su consejo y con su apoyo si la iniciativa o el proyecto lo merecía, pero también supimos que nada emprendería ni siquiera respaldaría si en ello presentía la utopía o la simulación.

El era así, integro y modesto, por ello, a pocos días de su ausencia muchos sentimos su muerte como carencia, como vacio,  como un hueco difícil de llenar.

Delicias es más que una simple expresión geográfica, es más que un espacio vital compartido, en un ámbito moral en el cual la perdida de un ser de la gigantesca dimensión humana del señor Berjes, nos incumbe a todos los que alguna vez hemos tenido anhelos de perfección y aspiraciones de progreso.

Es verdad que el ámbito cerrado de su núcleo familiar sufre la dolorosa punzadura de su ausencia infinita, pero no es menos cierto que la sociedad ha perdido un miembro que supo estar a la altura de la visionaria generación fundadora que sentó las bases del Delicias de hoy.

Hay momentos en que la aflicción privada se vuelve consternación pública cuando la muerte nos enfrenta de pronto a una verdad inevitable.

“SOLO LA MUERTE ES AUSENCIA”

Y esa sensación de ausencia es que ha dejado en todo un pueblo la singular personalidad del Señor Juan José Berjes, ojalá que dentro de las nuevas generaciones surja un hombre capaz de ocupar con su dignidad y altura ese espacio que hoy por hoy parece desolado.

Y ojala y también que la consolación providencialmente llegue a los seres que le amaban y aquellos que tuvimos el privilegio de tratarle.

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