—IN VINO VERITAS–
(En el vino encontrarás la verdad)
Esta es una de las muchas historias que suceden en esta bendita tierra, olvidada por las lluvias y muy recordada por las tolvaneras.
Apenas nos estábamos reponiendo de la unción del nuevo Papa, cuando ¡zaz!, nos visita Andrés Manuel López Obrador. Y no crea usted que fue una visita de cortesía, no. “El Sol de Macuspana”, llegó entonando alaridos guerreros y luciendo bélica pintura en el rostro. Con el hacha de guerra desenterrada, blandió sendos tajos a diestra y siniestra… Lo mas amable que dijo fue: “Es mucho Chihuahua para tan poco gobernador”… Por lo visto “El Rayo de la Esperanza”, sufre de avitaminosis asesoral, ya que a todos, A TODOS, nos consta que Cesar Duarte ni duerme por estar atendiendo todo, toditito y todo lo que acontece en este Estado. Y particularmente en Parral, su tierra natal… Que pronto se le olvidó al “Gallito Feliz”, que fue precisamente nuestro Gobernador, César Duarte, quien en un acto de absoluta justicia y arrestos de estadista, le abrió las puertas el Congreso Legislativo, cuando andaba con la carga ladeada… Entonces uno se pregunta: ¿Qué jijos trae este “Presidente Legitimo”, que llega insultando y exigiendo los seis mil votos que los parralenses le otorgaron al PRD, para endosárselos a el MORENA (es EL, porque es movimiento, no movimienta. De nada)… Nosotros ya sabemos que no hay nada más pernicioso que un “Mesías”, vitriólico, merolico y lenguaraz…. Aquí hay de dos sopas: Una, todos aquellos que alguna vez creímos en su proyecto de nación estamos bastantes decepcionados por esa actitud que nada le abona y mucho le resta. Es decir: Adiós Nicanor… Dos, se le puede recomendar que cuando venga a Chihuahua, evite llegar briago, porque ocasiona puras penas ajenas y hasta cierran televisoras…
Y hablando de borrachentéz, ¿ya supo el inteligente lector la bella y etílica lectorcita, la estupenda idea que se traen los de turismo con eso de “sacar” los bares y cantinas a la calle?…. ¡SI!… Asó como lo leéis y al rato, hasta lo oleréis… El asunto consiste en hacer una especie de trasplante de Europa en las calles de nuestras ciudades. Más claro, sacar las mesas y los bancos a las banquetas para que la raza se refresque la úvula, en público de la gente… Todavía más claro: Que las cantinas van a estar al aire libre, para que los adoradores de Baco puedan escanciar sus bebidas y mitigar su ancestral sed… ¿Todavía no?… Que la raza se va a poder poner hasta el gorro bajo el cielo de Chihuahua sin que haya pey en el ejido… Nomás que aquí empiezan los bemoles: las buenas conciencias proponen que sea únicamente vino el que se sirva en las emborrachadurías al aire libre…
Analicemos esto a la poca luz de nuestra razón: Tratar de implantar el consumo de vino de mesa, en vez de nuestra bien amada “Cheluca”, es una soberana burrada… Y no lo digo yo, lo proclaman a voz en cuello los sedientos agobiados por el calorón que nos atosiga… El otro día mi compadre, cuyo apodo no publico nomás para que no vaya a renunciar el nuevo papa, me decía: “Nombre compadre Rafa, el vino de mesa no sirve pa nada. Necesita uno tomarse más de diez litros pa entonarse. A parte de que al primer trago, le queda a uno la lengua como pergamino. Eso sin tomar en cuenta el precio”… Usted inteligente lector y bella e informada lectorcita, ¿sabe cuanto cuesta un litro de tintorro Valdepeñas Sangre de Cristo (¡Salud Sangre!), al cual hay que acercarse de rodillas y con el sombrero en la mano?… Yo tampoco… Pero a que sí sabe cuanto cuesta una inocente cervecita… Y también sabe qué se siente en el paladar cuando la espumosa hace su tráfico entre los labios y la epiglotis… Aaaaahhh. Rico, ¿verdad?. Entonces, ¿con qué cara le vamos a decir, según el gobierno, a la masa de oreja planchada, bigote cáido y panza relumbrosa, que abandone sus sesiones caguameras y le entre de lleno al “blanco”, “tinto” o “rosado”?
La intención de europizar a la comunidad chihuahuense puede ser buena, sin embargo hay que tomar en cuenta que no somos rubios, ni de ojos azules y que tampoco comemos seis o siete veces diarias, como lo hacen los habitantes del viejo continente… Es mas, nosotros nos bañamos todos los días no como los asquerosos del antes mencionado y apestoso continente. Y que, seguramente, comen tantas veces nomás por seguir briagos… La cosa, por más que la quieran ver oscura, es clara (y si tiene espuma, mejor).
En fin, usted inteligentísimo lector y bella y borrachota lectorcita, prepárense, no vaya a ser que esto llegue al Congreso y nos obliguen a hablar en alemán. No por ser políglotas, si no por el pedo que nos carguemos…
PD. No hay peor ciego, que el que finge serlo.

