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La boda de Frida Kahlo y Diego Rivera; las amargas experiencias

Siempre polémicos Diego Rivera y Frida Kahlo

El día de su boda, Frida Kahlo sufrió una de las humillaciones más crueles de su juventud. Una mujer le levantó la falda delante de los invitados para exhibir las secuelas físicas de su enfermedad, mientras su recién estrenado esposo terminaría protagonizando otro episodio vergonzoso.


Era el 21 de agosto de 1929. Frida Kahlo, de apenas 22 años, contraía matrimonio con Diego Rivera, un reconocido muralista de 42 años. La ceremonia se celebró en el Palacio Municipal de Coyoacán, en la Ciudad de México, en medio de una unión que desde el principio había despertado críticas.
La familia de Frida no veía con buenos ojos aquel matrimonio. Su madre, Matilde Calderón, comparaba a la pareja con un elefante y una paloma, debido a la enorme diferencia de complexión física entre ambos.
Su padre, Guillermo Kahlo, también tenía reservas. Según recordaría la propia Frida, antes de dar su consentimiento advirtió a Diego que su hija padecía problemas de salud que la acompañarían durante toda su vida. Incluso le dijo que era inteligente, pero que no era bonita.
A pesar de todo, Frida estaba enamorada y decidió casarse.
No hubo un vestido de novia lujoso ni una celebración ostentosa. Para aquel día, Frida pidió prestadas algunas prendas a la mujer que trabajaba en su casa. Llevaba una falda larga, una blusa y un rebozo. También procuró disimular el aparato ortopédico que utilizaba en una de sus piernas.
Desde pequeña había padecido poliomielitis y, a los 18 años, sobrevivió a un terrible accidente de tránsito que le dejó numerosas lesiones. Su cuerpo conservaba las huellas de años de sufrimiento.
Después de la ceremonia, los recién casados celebraron una reunión en casa de la fotógrafa Tina Modotti. Entre los asistentes se encontraba Guadalupe Marín, conocida como Lupe Marín, antigua esposa de Diego Rivera y madre de dos de sus hijas.
De acuerdo con diversas reconstrucciones biográficas, Lupe estaba molesta con Diego, entre otras razones, por desacuerdos relacionados con la manutención de sus hijas.
En algún momento de la celebración, Lupe se acercó a Frida y, delante de los invitados, le levantó la falda para mostrar sus piernas.
«Miren, miren por qué par de piernas me cambió Diego Rivera», habría gritado, según uno de los relatos más conocidos del episodio.
La agresión estaba dirigida precisamente a una de las características físicas que más habían marcado la vida de Frida: la diferencia de grosor entre sus piernas, consecuencia de la enfermedad que había sufrido durante su infancia.
Aquella escena no fue el único incidente de la celebración.
Según relatos posteriores, Diego bebió demasiado y comenzó a disparar al aire con una pistola. Cuando Frida intentó tranquilizarlo, él la apartó bruscamente y terminó haciéndola caer al suelo.
Así, una jornada que debía estar dedicada a celebrar su matrimonio quedó marcada por las burlas, los excesos y una agresión pública.
Resulta especialmente sorprendente que, tiempo después, Frida lograra establecer una relación cercana con Lupe Marín, la misma mujer que, según aquellos testimonios, la había ridiculizado durante su boda.
La relación matrimonial tampoco sería sencilla. Las infidelidades de Diego, los problemas de salud de Frida y sus constantes conflictos terminaron provocando su divorcio en 1939. Sin embargo, volvieron a casarse en diciembre de 1940.
Frida Kahlo vivió durante años enfrentándose al dolor físico, los prejuicios y las complicaciones de su vida sentimental. Pero, más allá de aquellas experiencias, construyó una identidad artística propia que acabaría convirtiéndola en una de las pintoras mexicanas más reconocidas internacionalmente.
Aquella joven a la que intentaron avergonzar por las imperfecciones de su cuerpo terminó convirtiendo sus heridas en arte. Y mientras los nombres de quienes la humillaron quedaron asociados a una anécdota de su vida, el nombre de Frida Kahlo trascendió generaciones.