Lluvia en Camargo y Región Centro- Sur: el respiro de la tierra y el reto de la gestión
Por Vicente Aceves Franco
En medio de un julio históricamente marcado por el agobio de la sequía, el agua ha vuelto a abrir una ventana de esperanza para Camargo y la región centro-sur de Chihuahua.
Los intensos escurrimientos del río Conchos incluso reportado fuera de su cauce en zonas altas como Valle de Zaragoza anticipan un impacto profundamente positivo en la recuperación de la presa La Boquilla, corazón hídrico y motor indiscutible de nuestra vida productiva.
Los acumulados de hasta 75 milímetros impulsados por el Monzón Mexicano son mucho más que una cifra meteorológica; representan una oportunidad real para recomponer el equilibrio de un valle castigado por años de aridez.
Para el sector agrícola y ganadero, esta precipitación es un bálsamo directo porque recarga los abrevaderos, regenera los agostaderos, alivia los costos de bombeo y garantiza la continuidad del ciclo productivo en el Distrito de Riego 005.
Cuando el campo respira, la economía de toda la región cobra fuerza.
Sin embargo, la abundancia natural también actúa como un espejo implacable que expone nuestras vulnerabilidades urbanas.
En las calles de Camargo, la lluvia ha acelerado el deterioro de las vialidades, recordando que el desarrollo infraestructural de las ciudades no siempre avanza al ritmo de las exigencias del clima.



