Opinion. Oscar Contreras.
La carrera por el liderazgo global podría terminar decidiéndose en un lugar inesperado: la red eléctrica. La enorme infraestructura energética necesaria para escalar la tecnología es mucho más difícil de copiar rápidamente. China lo sabe: lleva años construyéndola y sigue agregando capacidad.
Los datos disponibles muestran la dimensión de esa diferencia de escala. Según Ember, en 2025 China generó más del doble de electricidad que Estados Unidos y aproximadamente 13% más que la suma de Estados Unidos, la Unión Europea y la India. Esa energía abastece hogares, industrias, transporte y servicios. Una mayor escala eléctrica amplía las posibilidades de producir, experimentar y desplegar infraestructura, y es especialmente clave en la carrera de la inteligencia artificial.
Podemos discutir quién tiene el mejor modelo, los mejores chips o los mejores ingenieros, pero ninguno funciona sin energía. Detrás de la tecnología hay edificios llenos de máquinas que consumen electricidad, generan calor y necesitan infraestructura física para operar.
La presión sobre esa base física apenas comienza. La Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos aumente de aproximadamente 485 teravatios hora en 2025 a 950 teravatios hora en 2030, casi el doble. El desafío no consiste únicamente en generar más electricidad: también hay que llevarla al lugar adecuado, conectar nuevas cargas a tiempo y mantener estable la red. Esas líneas, subestaciones, almacenamiento y sistemas de enfriamiento requieren planeación, permisos e inversión durante años.
La energía no sustituye la investigación, pero puede multiplicar sus efectos. En 2026, el rastreador de tecnologías críticas de ASPI reporta que China ocupó el primer lugar en investigación de alto impacto en 69 de 74 áreas analizadas. Y en modelos de inteligencia artificial, el AI Index de Stanford registró 59 modelos destacados desarrollados por instituciones estadounidenses, frente a 35 chinos.
Para México, la lección es reconocer que la energía será una condición de competitividad tecnológica. No necesita desarrollar primero el modelo de IA más avanzado del mundo. Necesita asegurarse de tener la energía confiable, las redes y la infraestructura necesarias para participar en la economía que esos modelos están creando.
El futuro no se programará: se energizará.
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Oscar Contreras
El sentido empieza en casa.



