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Las minas de César Duarte…por Aída María Holguín

Cuando todos pensaban que César Horacio Duarte Jáquez encontró su “mina de oro” en las arcas del erario estatal, salió a la luz pública que también la encontró en las dependencias del gobierno federal.
Así es. Ahora resulta que las riquezas (mal habidas) de la familia Duarte Gómez, también incluyen (según consta en el título 244074, expedido por la Dirección de Cartografía y Concesiones Mineras perteneciente a la Secretaría de Economía) una verdadera mina de oro ubicada en “El Saucito”, municipio de Balleza.
De acuerdo con la información publicada hace apenas unos días en El Heraldo de Chihuahua (corroborada -vía internet- por la autora de este artículo), la concesión de la mina en cuestión fue otorgada en mayo de 2015 (cuando César Horacio Duarte Jáquez todavía estaba en funciones) al hijo mayor de César Duarte, César Adrián Duarte Gómez, y tiene una vigencia de 50 años; es decir, hasta mayo del año 2065.
Si bien es cierto que para -casi- nadie es desconocido que -durante 6 años- César Duarte utilizó el poder para poder “encontrar” el mayor número de “minas de oro” posibles y necesarias para saciar su ambición patológica, también es cierto que apenas se está conociendo el grado real de codicia al que llegó.
Y es que como se dijo la semana pasada en este mismo espacio de opinión, poco a poco se irán dando a conocer todos, cada uno, y a detalle los exorbitantes abusos de César Duarte, mismos que están a punto (si no es que ya sucedió) de llevarlo de superar -por mucho- a su homólogo (de mañas y apellido) de Veracruz, Javier Duarte, quien -hasta el momento de concluir este artículo- sigue en calidad de prófugo de la justicia, pero esa… esa es otra historia.
Es así como, con todo lo que ya se sabe hasta el momento (más lo que se acumule con el paso de los días) sobre el modus operandi de Duarte (el de Chihuahua), queda claro que los hechos, actos, y pruebas que sustentan la denuncia penal presentada y ratificada (hace poco más de dos años) por el abogado y activista chihuahuense, Jaime García Chávez, en contra de César Horacio Duarte Jáquez, se quedan “cortas” respecto a la actual realidad; no obstante, es evidente que -aún y cuando se encuentren en calidad de “presuntos”- César Duarte sí cometió los delitos de peculado, enriquecimiento ilícito, ejercicio abusivo de funciones, uso indebido de atribuciones y facultades; y quizás (lo más seguro) cometió otros tantos delitos que tendrán que ser denunciados formalmente ante las instancias correspondientes.
El caso es que mientras más pasan los días, más se sabe respecto al grado de ambición patológica que padece de César Duarte, sobre el número de “minas” que posee (incluyendo la “mina” Banco Progreso de Chihuahua, S.A. de C.V.), y -en general- sobre la magnitud de la riqueza material que -él y su familia- obtuvo durante su gestión como gobernador de Chihuahua, que -sin duda alguna- es mucho mayor a la que hasta hace apenas unos meses se pensaba.
Concluyo en esta ocasión con un extracto de la frase atribuida al escritor francés, Joseph Sanial-Dubay: “Los abusos, aun en el estado más sólido, son minas sordas que tarde o temprano estallan.”
Aída María Holguín Baeza
Correo electrónico: laecita@gmail.com

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