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Peñalandia: el país de la negación…por Aída María Holguín

 

Todo parece indicar que en México, las mayorías de la clase política en el poder están trabajando arduamente por reforzar una de las “políticas púbicas” a la que más recurren: ¡negarlo todo!

Según la teoría de Sigmund Freud -padre del psicoanálisis-, la negación (en pocas palabras) es uno de tantos mecanismos de defensa del ser humano; en este caso, se manifiesta cuando una persona evita aceptar -o darse cuenta- de la realidad.

Considerando lo anterior, es que podemos darnos cuenta de que este mecanismo de autodefensa es frecuentemente utilizado por algunos funcionarios para negar una realidad colectiva, e inventar una realidad la medida de sus necesidades.

Los expertos en materia de psicoanálisis, señalan que la negación se produce -en gran medida- cuando se presentan ciertas situaciones en las que la persona recibe una crítica negativa y optan por oponerse a reconocer sus fallas o limitaciones; es decir, negándolas.

Para “aterrizar” lo anterior, analicemos tres ejemplos recientes del uso de este mecanismo de defensa que han usado algunas de las figuras públicas de nuestro país:

Luego de que la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA) diera a conocer que desde el año 2011 el 50% de las agresiones contra periodistas se han cometido en territorio veracruzano, el gobernador Javier Duarte sigue negando la existencia de una crisis en materia de libertad de expresión.

Por otro lado, en octubre de 2013, el gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, negó que en aquel estado hubiera violencia e ingobernabilidad; sin embargo, la historia posterior ya la conocemos: ante la incapacidad de las autoridades por hacer cumplir la ley y brindar seguridad a los michoacanos, grupos ciudadanos (autodefensas) decidieron poner orden y hacer justicia con sus propias manos.

César Duarte, gobernador de Chihuahua, no es la excepción si de negaciones hablamos; para ejemplo, está el de la deuda pública de Chihuahua; la cual, asciende a casi 42 mil millones de pesos, misma que Duarte no se ha cansado de negar argumentando que la deuda no es deuda, y minimizando demagógicamente tan grave asunto.

Otro caso, es el del gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre, quien hace apenas unos días negó que haya una crisis en la Secretaría de Seguridad Pública; esto luego de que diez elementos de la Policía Estatal fueran detenidos por presuntos nexos con la delincuencia organizada. Posteriormente, el jefe de escoltas del mandatario tamaulipeco, también fue detenido por estar presuntamente involucrado en el asesinato del jefe de Inteligencia de aquella entidad. (Pero no hay crisis –dice el gobernador Torre-).

Algo que sí es cierto, es que en México no todo es violencia; el más reciente ejemplo de negación así lo demuestra: Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, niega rotundamente que la recesión económica esté a la vuelta de la esquina; esto, aún y cuando los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ubiquen a nuestro país en los niveles más bajos reportados en varias décadas; lo cual, ha llevado a los analistas -expertos en la materia- a señalar que vamos directo a una etapa de recesión.

No vaya a creer usted que estas son las únicas negaciones que han hecho estos funcionarios; y así como ellos, hay muchos otros -a lo largo y ancho de la república- que también lo niegan todo; si no le creen a esta escribana, basta con buscar en internet para corroborarlo.

Dicen los que saben (o sea los psicólogos), que “la negación es un impedimento para el desarrollo de una vida plena y estable, ya que sumerge a la persona en una realidad ficticia que no puede durar demasiado tiempo. La aceptación de lo que sucede alrededor y el trabajo para mejorar o lidiar con aquello que sucede es el mejor camino a tomar.”

Es obvio que ciertos políticos requieren de una terapia psicológica que los haga entender que negar la realidad no va solucionar los problemas; con tantos gastos inútiles que hacen, bien podrían incluir en su gabinete a un psicólogo de cabecera que los ayude a poner los pies en la tierra, enfrentar responsablemente los problemas y darles solución.

En esta ocasión, concluyo con lo dicho alguna vez por el dramaturgo y poeta alemán, Bertolt Brecht: “El que no conoce la verdad, es un ignorante; pero el que la conoce y la desmiente, es un criminal”.

Aída María Holguín Baeza

Correo: laecita@gmail.com

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