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Las aulas del chantaje… por Vicente Aceves

Análisis sobre la realidad política del México de hoy

Las aulas del chantaje: El negocio de la educación y el secuestro de la nómina

La educación pública es el pilar sobre el cual se construye el futuro de cualquier nación; sin embargo, durante décadas, amplios sectores del sistema educativo nacional fueron rehenes de un esquema de control corporativo donde la pedagogía quedó subordinada al tráfico de influencias y al beneficio político de unas cuantas cúpulas.

En diversas regiones del país, la gestión de plazas docentes, el manejo discrecional de la nómina magisterial y el chantaje institucional se convirtieron en una moneda de cambio corriente.

Bajo la bandera del sindicalismo y la resistencia social, ciertas secciones y liderazgos convirtieron la asignación de plazas docentes en un mercado negro de venta al mejor postor o en una herencia patrimonial, utilizando la estructura escolar como un brazo de operación electoral y presión presupuestal.

Hoy que los procesos de asignación de plazas se someten a mecanismos transparentes de evaluación y control laboral, y que se busca bancarizar y auditar el flujo directo del presupuesto educativo para erradicar a los “comisionados” y cacicazgos regionales, la respuesta de estos grupos vuelve a ser el conflicto en las calles.

Los paros laborales, la suspensión indefinida de clases que afecta a millones de niñas y niños, y las marchas multitudinarias no responden a la defensa de la educación pública ni al bienestar laboral del maestro de aula.

Son, en realidad, la reacción virulenta de cúpulas gremiales que ven amenazado su monopolio sobre la contratación, los ascensos y los recursos públicos.

Utilizar la educación de la niñez como rehén y la protesta de calle como herramienta de extorsión presupuestal no es lucha social; es la defensa desesperada de un modelo opaco que subordinó las aulas a la preservación de cotos de poder.

La verdadera transformación educativa no podrá consolidarse mientras el control del sistema siga estando en manos de quienes lucran con la nómina y el futuro del país.

La diferencia y comparación es real
SNTE con S de salón
CNTE con C de calle